DE IDA Y VUELTA Me desayuné con la noticia de que cayó una tromba este lunes, pero no cualquier tromba… un trombón apocalíptico que puso a rezar a más de un despistado que no leyó la parte de la Biblia …
DE IDA Y VUELTA
Me desayuné con la noticia de que cayó una tromba este lunes, pero no cualquier tromba… un trombón apocalíptico que puso a rezar a más de un despistado que no leyó la parte de la Biblia en que se promete que la tierra no volverá a ser arrasada por las aguas. De la caída del meteoro sí me enteré, pero como en Xalapa la lluvia parece estar afectada de uretritis, llueve por episodios y en zonas, el agua que cayó en el lugar en que me encontraba imposibilitó imaginarme la magnitud del evento. Banderilla lo resintió gravemente con la lastimosa conciencia de que ya no es novedad, la adaptación es el verbo y las chinampas están sustituyendo a los vehículos automotores. La última vez que pasé por Banderilla después de un ligero aguacero, la inundación en el acceso a la autopista me hizo (nos hizo) sentir lanchero de Chachalacas, me encomendé a la Virgen de los Pescadores y metí mi carro anfibio a que remansara en las aguas.
También me enteré este lunes (de lo que se entera uno) del curioso éxodo de funcionarios públicos que fueron consignados a los diferentes municipios del Estado de Veracruz con la honrosísima y necesaria finalidad de llevar la representación del Gobernador en los diferentes gritos y desfiles de Independencia. De muy buena gana fueron enviados al norte, sur, centro y montaña, y se desplegaron como un ejército irreductible de plenipotenciarios que guardaban el añorado saludo en una cajita cubierta de plomo. Como Reyes Magos llegaron guiados por las luces del cielo y se presentaron con los alcaldes colocando a su disposición el tesoro guardado: “Señor, señora mía, he viajado cientos de kilómetros para traeros este presente, os lo envía el Señor Gobernador, y si os place estoy a vuestra disposición para ayudarlo a gritar Viva México, tomar tequila, corretear al toro encuetado y pasar revista de los ejércitos escolares durante la procesión”.
Entre los enviados hubo de todo, pero coincidentemente abundaron hipocentauros, gorgonas con rizos de sierpes que arrojaban llamas por la boca, jáculos menores y mayores, bicéfalos con el lomo dentado, quimeras, íncubos, faunos, seres de doble sexo, animales con manos de seis dedos, y todos los animales del bestiario que previo consistorio se pusieron de acuerdo para acudir a la cita y tomar fotos para constancia de asistencia. La mayoría cumplió, tomaron la foto, gritaron Viva México y a la mañana siguiente desvelados y con resaca enfrentaron el descarnado Sol dominguero y acudieron al desfile. La mayoría jamás volverá a pisar esos municipios ¿para qué?
Pero también hay buenas, pocas pero sustanciales. Enrique Florescano fue homenajeado por sus cincuenta años de historiador. El escritor, profesor, editor e impulsor de instituciones, se hizo acompañar por las máximas autoridades académicas del Estado, presentes y pasadas, y todos aplaudimos de pie la prolífica vida del historiador, del fundador y director de la Revista Nexos, del multipremiado coscomatepeño que tuvo la fortuna de ser homenajeado en vida, porque así tienen que ser los homenajes, en vida… muertos siguen siendo importantes pero qué mejor que en vida.
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