Jueves, 20 de Junio de 2013 |

El Hurón del Año

DE IDA Y VUELTA Por Atticuss Licona Pues nada, que el pequeño Paquito está ganándose a pulso su diploma del “Huroncito del Año”. El domingo por la noche (día que terminó bien bonito) gran parte de la familia mexicana veía …

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DE IDA Y VUELTA

Por Atticuss Licona

Pues nada, que el pequeño Paquito está ganándose a pulso su diploma del “Huroncito del Año”. El domingo por la noche (día que terminó bien bonito) gran parte de la familia mexicana veía extática el programa de La Voz México pero el Paco tenía la mirada entornada, esquinada, cosa que no pelamos porque ese niño se pone un día igual de payasito que Gabriel Deantes y el otro también (todavía ni cumple los tres años y ya adopta ceremoniosas poses de políticos).

Sólo que en esta ocasión no eran poses, sino que la mirada extraviada respondía a una tremenda calentura provocada por senda infección de la garganta. Con esto se va a andar quieto unos días, pensamos aliviados -sin reconocerlo- los habitantes de mi casa y uno que otro vecino. Pero el niño aspirante de hurón tiene más pila que funcionario de la Secretaría de Gobierno, de la cual dicen que quien ocupa la Subsecretaría de Gobierno es quien realmente arrastra el lápiz, mientras que el Secretario sólo sale en las fotos siempre bien arregladito. Cuando menos si sigue por ese camino tendrá un futuro prometedor.

Por la temperatura ya lleva dos días encerrado en la casa porque en su guardería tienen la mala costumbre de no recibir a la little people cuando están enfermos. Dos días que me he escapado desde tempranas horas del día y me he venido a encerrar a la oficina. Me cuenta la Karla que el niño ha hecho más destrozos en la casa que los normalistas de Tiripetío, Michoacán… menos mal que vive en Veracruz, lugar bendito y paraíso turístico para los que se ponen violentos. Aquí sí se aprecia el qué dirán, la ropa sucia se lava en casa y lo que menos se quiere es que los trapitos jarochos se anden exhibiendo en cadena nacional (sobre todo en estos momentos que Duarte anda de mírame y no me toques).

Qué desgracia que los nombres de esos lugares olvidados de Dios salgan a relucir solamente cuando algo grave sucede; como Cosamaloapan, mi ciudad natal, que lo último que leí de ella en la prensa fue cuando el caso del niño embolsado que se lo comieron las hormigas. Eso todavía fue noticia porque los astringentes comentarios de cómo viven en esa zona en la zozobra por el narco, los secuestros y las extorsiones, ya son cosa de todos los días. Pero mire que conocer que existe un lugar llamado Cosamaloapan por un niño embolsado o uno llamado Tiripetío, es como presenciar el aborto de un cuento fantástico del realismo mágico.

Ese Fausto Vallejo le hace honor al nombre y dice que va derecho y no se quita, es la viva imagen del Juan Camaney y sólo le falta canturrear el tururú. Eso allá, en Michoacán, que me imagino debe ser otro país y regirse por otras leyes porque aquí en Veracruz si los normalistas hicieran lo mismo hasta les aplaudirían, aquí los jóvenes hacen sus desmanes y todavía hay que pedirles perdón. En Humanidades no pararon su guáguara hasta que se apersonó Arias Lovillo, el Antonio Caso veracruzano, a prometerles lo que sea con ese ánimo de perdonavidas y de Rey Midas que todos tenemos cuando sabemos que pronto vamos a dejar el puesto y que el que tendrá que cumplir será el que venga. No les prometió convertirles Humanidades en el Ateneo de la Juventud nomás porque cuando iba a hacerlo -de forma por demás mordaz y con gancho- le ofrecieron unas tortas de las que preparan dudosamente en la poco profiláctica cafetería, y hasta ahí llegó el ánimo bullanguero y alegre porque el Rector se excusó y para sus adentros se dijo: Que les construya el Ateneo su retiznada madre.

Ya afuera de la facultad y lejos de toda la prole (¡ash!) le pidió a su gran ministro quinientos pasteles y le dictó un comunicado de prensa en el que por fin dejó los donaires de María Félix, adoptó las poses llorosas de La Chorreada y dejando escurrir una lágrima se hizo el ofendido porque según él los medios de comunicación publican información tergiversada, se descalifican los logros de la UV y no se acepta lo que cualquiera puede ver a través del Ojo de la Espada del Augurio, lo que está más allá de lo evidente: todos los coruscantes avances exponenciales de la Universidad.

A este paso Paquito tendrá que compartir con Arias Lovillo el diploma del “Huroncito del Año”.

Cualquier comentario de esta columna nacida en Tiripetío, favor de enviarlo a atticusslicona@gmail.com y si gusta puede seguirme en twitter en @atticuss1910

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