Martes, 21 de Mayo de 2013 |

Ellos platicando y yo con hambre

DE IDA Y VUELTA La mayor parte de esta semana me la he pasado aburridísimo, estos días han estado medio flojos y no ha salido gran cosa que comentar, incluso López Dóriga anda soso en su noticiero de Radio Fórmula …

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DE IDA Y VUELTA

La mayor parte de esta semana me la he pasado aburridísimo, estos días han estado medio flojos y no ha salido gran cosa que comentar, incluso López Dóriga anda soso en su noticiero de Radio Fórmula pues hasta los de la Nueva Jerusalén se dieron un tiempecito. Así de aburrida hubiera terminado mi semana, pero ayer que precisamente me estaba sacando los restos de la tierrita umbilical de entre las uñas con un palillo, me llamó mi señor padre y me preguntó qué hacía. Con la gracia de una quinceañera del Ballet Bolshoi le respondí que nada, que estaba haciéndome pendejo pues qué otra cosa se puede hacer con esta lluvia. Ese tipo de respuesta llama a la conmiseración y tal vez por eso me invitó a cenar con un viejo amigo suyo, el ingeniero Marco Carvajal. Vente, me dijo, nos vemos a las 8 en Toks y lo conoces.

Salí a buena hora, con la holgura suficiente para estacionarme y hasta leer una revista, pero ¿a qué loco se le ocurre que aquí en Xalapa se pueda llegar a “buena hora”? La torrencial tormenta hizo que avanzara con la rapidez de una tortuga en reversa sobre la avenida Lázaro Cárdenas, que lucía pletórica con más agua que el Golfo de México. Comencé a callejear buscando rutas alternas y entre más me metía en esas calles olvidadas de los programas de mantenimiento más indefenso me sentía, y todo para que al final, obligadamente, regresara a Lázaro Cárdenas a donde terminé en un punto muerto. Ni para atrás ni para adelante.

Cuando por fin llegué, el ingeniero Carvajal y mi padre tenían la mesa vacía… estos ya cenaron, pensé. Me senté y escuché como una hora sus viejas aventuras de cómo habían cambiado el sureste mexicano. Muy bonito, me dije, todo está muy bonito, pero yo tengo hambre. Sé que no es de sabios llegar tarde y pretender que nada ha pasado, por eso no me atreví a preguntar qué habían cenado ni a pedir la carta; algún día tendré el cinismo suficiente de llegar a la hora que me venga en gana, vestido como si me acabara de levantar y pedir la comida a deshoras sin que me preocupe si se me quedan viendo y digan insh’descarado. Algún día… pero todavía no.

Lo único que pedí fue un café sweet, una mamarrachada que es una combinación de café expreso, crema y cajeta, una abominación que sólo pudo ser ideada por mentes como la Gordillo y Jorge Kahwagi. Me tomé uno y esperé… y esperé… y esperé… y ellos seguían hablando de temas que en otras circunstancias me hubieran parecido fascinantes pues entre ambos juntan la suficiente experiencia para cambiar el campo veracruzano en una empresa exitosa, pero bajo ese escenario sentía como si Pepe Grillo me gritara al oído “Levántate y vete a comer unos tacos de suaperro”. Aguanté lo suficiente para no volverme loco y antes de caer en la taranta mejor cometí un grillicidio. Después de tres horas llegó un cuarto comensal, un biólogo campechano vegetariano que trae la idea de sustituir burros y caballos por búfalos asesinos italianos como animales de tiro. Es la onda, dice él, tienen la inteligencia de un perro y la memoria de un elefante. Pus’erá, pero a mi se me antojan más en carnitas.

Lo único bueno es que el biólogo pidió la carta y con singular alegría me le uní a su cruzada por la digestión. Resultó que ni mi padre ni el ingeniero Carvajal habían cenado y que lo que no tenían hasta ese momento era hambre. Me dieron ganas de estrangularlos.

Nada digno de una nota ha ocurrido esta semana. Hasta dónde sé, lo más importante es la toma de la Representación Jarocha en el Distrito Federal, pero ya Marcelo tomó cartas en el asunto y mandó cinco agentes de tránsito para aligerar el tráfico. Ahí se quedarán los jóvenes del movimiento Yo soy 132 hasta que se aburran o se les acaben las caguamas. La única solución viable al conflicto es que cierren los Oxxo de los alrededores.

Cualquier comentario de este columnicidio, favor de enviarlo a atticusslicona@gmail.com y puede seguirme en twitter en @atticuss1910

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