Lunes, 20 de Mayo de 2013 |

Equidad e igualdad de género

DE IDA Y VUELTA Quiero una asistente, le dije a la señora, y a ella casi se le salen los ojos como si un litro de chamoy le hubiera quemado las córneas. Bueno, no necesariamente UNA asistente, puede ser UN …

Comparte la noticia

DE IDA Y VUELTA

Quiero una asistente, le dije a la señora, y a ella casi se le salen los ojos como si un litro de chamoy le hubiera quemado las córneas. Bueno, no necesariamente UNA asistente, puede ser UN asistente, se lo dije así nomás por no dejar, esperando que con esa precisión sutil se calmara el búfalo que ya estaba arrancando. Se tranquilizó un poco, respiró y bufó más pausado y luego me cuestionó para qué quería un asistente si de todas formas yo no hago nada (ha de pensar que soy agricultor y que siembro semillitas de billetes de a cien).

En mi breve, brevísimo paso por la facultad de Lengua y Literatura tuve la oportunidad de vislumbrar la forma en que los demás nos ven a los que nos dedicamos a esto de escribir. Cuando cursé la carrera de Ingeniería Civil y estaba en época de exámenes mis padres que a menudo recibían visitas hablaban quedo en la sala y veían la televisión con el volumen bajo y le decían a los siempre oportunos convidados: Es que mi hijo está estudiando. Eso fue cuando me preparé para ingeniero, cuando me tocó estar en Literatura ya estaba yo casado y aunque tenía que leer decenas de libros, cuentos, ensayos y poesía que por cierto jamás he entendido, se armaba la rebambaramba y el tracatraca en la casa y todos entraban a la recámara para pedirme que cambiara un foco, que subiera a la tienda, que matara una cucaracha zombie, que probara la sopa para ver si no se había salado… era yo materia dispuesta pues según mi familia no estaba yo haciendo nada.

Tanto me lo han dicho que ya me la estoy empezando a creer y a veces me entran mordiscones de conciencia.

Toda esa prosa liminar nos lleva a la carnita del asunto, a la igualdad de género, porque mi pecado entiendo que no fue el pedir UNA asistente sino en no saber pedir, pues ahora la igualdad y la equidad también están sazonadas con esa alegre bifurcación lingüística que impuso nuestro ilustre y nigromante ex presidente Vicente Fox y que supuestamente por flojera mental no ejercitamos llevando a la invisibilidad a la mujer. “El hombre y la ciencia”, “El hombre prehistórico”, “Dios y el hombre mono”, son algunos títulos de libros con los que empezó la primera expositora del 1er Seminario “Fortalecimiento de la igualdad de género y el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia en el ámbito escolar”, al cual acudí hoy como oyente a invitación expresa de la Secretaría de Educación de Veracruz. A ver ¿Por qué no “El hombre y la mujer y la ciencia”, “El hombre y la mujer prehistóricos”, “Dios y el hombre y la mujer monos”? Son injusticias.

Entre un apabullante número de asistentes femeninos y unos cuantos prietitos en el arroz del sexo masculino, discurrieron pláticas que giraron alrededor del Marco Jurídico de los Derechos Humanos de las Mujeres; Educar para la igualdad, base para prevenir la violencia; y Género y Currículo Oculto; y reconozco que estuve de acuerdo con todo lo que dijeron las ponentes, salvo en lo tocante a que si no utilizamos en nuestro hablar el/la, los/las, todos/todas, chiquillos y chiquillas, niños y niñas, y las demás ramificaciones del lenguaje, es por flojera mental. Creo que la lengua tiene sus reglas y hay que respetarlas y no por eso existe allí una violencia de género, aunque bueno ¿quién soy yo para cuestionar eso?

Entiendo ahora que la igualdad y la equidad de género no son lo mismo y que el barullo comienza en la casa, en el hogar, pero también en la escuela. A mi me enseñaron a leer con las coplillas “Mi mamá me mima, Mi papá trabaja” y eso, créame, es parte de lo que se debe cambiar en la educación mexicana en pos de la igualdad de género pues desde allí estamos violentando los derechos de la mujer. ¿Cómo shinitas vamos a entender que el rol de la mujer no debe estar limitado si desde chiquillos (y chiquillas) nos están atizando con eso de que Mi mamá me mima? En la escuela le preguntaron al niño/niña cachetón a qué se dedicaba el papá, el niño/niña bien ufano contestó Mi papá trabaja en x o y, y cuando le preguntaron a qué se dedicaba la mamá el niño/niña anodinamente contestó Mi mamá cuida la casa… ¿sólo eso?… ¡ahh no! ¿Cómo cree?… también me mima.

Eso sucede en muchas familias. En la de su Llanero Solitario, cuando el Paquito crezca, espero que no sea así y que algún día cuando le pregunten a qué se dedica su papá no salga con el desatino de contestar: Mi mamá dice que nada, pero me mima y alguna vez soñó con tener una asistente.

Cualquier comentario de esta columna sin asistencia, favor de enviarlo a atticusslicona@gmail.com y puede seguirme en twitter en @atticuss1910

COMENTARIOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>