Jueves, 20 de Junio de 2013 |

La COPECOL

DE IDA Y VUELTA Atticuss Licona Esta semana comienza medio catatónica. Son de esas semanas que no se sabe si entrarle con todo porque al fin y al cabo sólo son tres días laborales o no entrarle y quedarse en …

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DE IDA Y VUELTA

Atticuss Licona

Esta semana comienza medio catatónica. Son de esas semanas que no se sabe si entrarle con todo porque al fin y al cabo sólo son tres días laborales o no entrarle y quedarse en cama precisamente porque sólo son tres días laborales. Yo todavía estoy en eso, pues el huracancito Sandy (porque huracanes los de acá) me tiene hipnotizado. Dice Obama que todo Estados Unidos y todo el “mundo” está pendiente de una de las mayores tormentas que ha azotado a la Unión Americana.

Como se nota que en Estados Unidos no han padecido las tormentas sociales, las marchas y plantones que aquí en Veracruz se patentaron cuando mentes siniestras concibieron patrocinar a los 400 Pueblos. Esa marabunta de encuerados son una verdadera tormenta de consideración que por cierto vuelve en cada primavera o verano y arrasan con todo lo que no esté clavado o en llamas. Porque hasta eso, mensos no son… aunque son atípicas las ocasiones, casi ni se acercan en otoño y en invierno pues ya se sabe que el frío arruga las carnes.

Mientras, a despecho de las fragorosas rachas de viento que tienen acoquinados a millones de newyorkinos (incluyendo a uno que otro primo que, pobrecitos, la deben estar pasando mal), en una playa más cercana, más borracha de sol y con la luna de plata, la de Veracruz, también hay oleadas enormes. Pero éstas no son precisamente originadas por las fuerzas de la naturaleza, sino por otro tipo de marabunta peor que la de las hormigas o el cangrejo rojo, la marabunta que llega cuando todo es gratis, conformada en esta ocasión por centenares de asistentes a la COPECOL (algo así como la Conferencia Permanente de los Congresos Locales). Y todo con el poder de la firma, porque no es de extrañar que todos esos diputados locales que asisten al evento -pagado en su totalidad por Veracruz- se darán vida firmando los bouchers de las cuentas de los restaurantes y arrasarán hasta con las chiquibotellas de los minibares.

Se preguntará ¿A Veracruz en qué le beneficia la COPECOL? Y se preguntará Usted bien, porque una cosa es que Veracruz lo organice y que si es un evento tan importante y de tanto interés pues que cada quien se pague sus viáticos y otra cosa muy diferente que se esté recibiendo con cargo al Erario Público a casi medio millar de invitados que sólo vendrán a pasear, escuchar algunas conferencias y quejarse, plañir y aullar. Bueno, a eso y aparte a cumplir con la idea que alguien le vendió al Gobernador Duarte de que con una reunión como la COPECOL podría mostrarse ante Peña Nieto como que Veracruz es quien liderea a los diputados locales del país… algo así como mostrar músculo (alejadísimo de la realidad por cierto).

Porque aparte de eso créame que muy, pero muy poquitas cosas positivas podrán quedarle al Estado pues las más importantes necesidades de legislación que requiere el país no están en las canchas de los Congresos Estatales, sino en las de los Congresos Federales y del mismo poder Ejecutivo Federal. Tan importante resulta ser el evento que incluso aunque se les pagaba todo a los diputados del país (desde el avión, hospedaje, comidas… y vaya usted a saber qué otras amenidades nocturnas) hubo muchísimos que se pusieron remilgosos y no asistieron. El número inicial de asistentes programados era de cerca de 1,000 y al final no llegaron ni a los 500 -eso sin contar al enorme staff que seguramente se llevaron de parte del Gobierno del Estado para llenar los espacios vacíos-.

A ese tipo de marabuntas sí hay que tenerles miedo, porque son perniciosas y dañinas al extremo sobre todo para las arcas supuestamente desahuciadas de Veracruz. Porque no me podrá negar que debe estar muy mal el recurso económico cuando no se puede pagar ni la musiquita que se ocupa en los eventos de la Junta de Mejoras. Para eso sí no hay dinero suficiente, para cumplir con los compromisos económicos a los prestadores de servicio locales, pero sí hay (y en abundancia) para traer a medio millar de asistentes a la COPECOL. En fin, que esperemos que no hagan mucho relajo los diputados y no se acaben todo el alcohol de Veracruz Puerto.

Cualquier comentario de esta tormentosa columna, favor de enviarlo a atticusslicona@gmail.com y puede seguirme en twitter en @atticuss1910

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