Jueves, 20 de Junio de 2013 |

MOMENTO DE ACOTAR

En camino hacia un futuro mejor “La democracia, mucho más que un derecho a gobernar, es un estado de la conciencia” (Horacio Quiroga) De muchas maneras y por muchas razones ha empezado a instalarse en la mente de más mexicanos …

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En camino hacia un futuro mejor

“La democracia, mucho más que un derecho a gobernar, es un estado de la conciencia” (Horacio Quiroga)

De muchas maneras y por muchas razones ha empezado a instalarse en la mente de más mexicanos cada día, la sensación de que estamos colocados sobre un explosivo y viviendo en un mundo que va a explotar pero sin saber, a ciencia cierta, cuánto falta para ello. Eso es lo que podría llamarse los preludios de la explosión.

En una de sus novelas, Luis Spota lo llamó la víspera del trueno. El liderazgo político nacional ha ido casi inexistente. El desencanto aumenta cada día. Hay provocaciones para la confrontación de los poderes. La soberanía pareciera estar en oferta. El federalismo sufre acometidas desde diversos frentes. La parálisis gubernativa es preocupante. La gobernabilidad está complicada. La seguridad nacional se encuentra en entredicho. L a seguridad se ha volatizado. La sociedad mexicana se siente en un estado profundo de orfandad.

En México va muy mal la pobreza, va muy mal la justicia y va muy mal la política.

Esa combinación ha sido y es más que peligrosa.

Pero decíamos que se sienten peligros. Hay premoniciones que inquietan, hay suposiciones que asustan. Nos está invadiendo la incertidumbre. A ésta suele sucederla el miedo. A éste, un mínimo chispazo político, lo podría convertir en terror, pánico.

En la ciencia de la física los tres elementos de la explosión se llaman combustibles, comburentes y carburantes. En la ciencia de la política, a estos tres elementos de la explosión los lamamos respectivamente, escenario, circunstancia y suceso. En ambas ciencias los dos primeros se mezclan y el tercero simplemente se agrega. No se piense que un estado de subversión política se caracteriza porque haya estridencias o manifestaciones, disparos, motines o granaderos, retenes o quedas.

Lejos de eso, a lo que me refiero es a que, en lo político, un estado de subversión se presenta cuando aparecen siete síntomas infalibles. El primero de ellos es la atrofia de la gobernabilidad. Es decir que el gobierno no puede dirigir sus pasos hacia dónde quiere llegar.

El segundo es la perturbación de la credibilidad. Esto significa que los gobernados no consideran que se esté encaminando hacia donde anuncia que va ir.

El tercero el tercero es la disminución de la confiabilidad.

El cuarto síntoma es la fragilización de la autoridad.

El quinto es que se ha atrofiado la sensibilidad. Esto quiere decir que se ha entronizado la falta de oficio político.

El sexto síntoma es la ausencia de respetabilidad.

Por último, el séptimo síntoma es la pérdida de la esperanza.

¿Qué tipo de presidenta eligió el electorado? ¿Por qué clase de gabinete, de administración, de enfoque gubernamental optó el votante?

Se abrió la puerta de Los Pinos a un mandatario que no pacte en secreto con líderes de mafias o grupos de poder, pero que sí acuerde con los legítimos representantes de la sociedad en un marco de transparencia. Un presidente que se comporte con sencillez, que cumpla su palabra y trate con educación a los ciudadanos.

Por ello, cada vez que un líder se suma a ese plan y escribe su firma junto a la de Enrique Peña Nieto se opta por una transformación, por un gobierno tan plural como lo es México y por un presidente que se distinga por llevar las riendas de la república con inclusión democrática, sencillez y trabajo limpio.

Un presidente de la República debe trabajar por el bien de todos los mexicanos, sin distingos de amigos o enemigos, sin cómplices, sin clientes, sin socios, sin nepotismos.

Si da eficaces y excelentes resultados, el presidente Enrique Peña Nieto será buen líder, aunque no sea ni buen lector de literatura ni gran orador. Basta con que haga bien a todos y no haga mal a nadie.

La alternancia tiene como principal reto reestructurar el andamiaje del Estado para devolverle su fortaleza, pero con una perspectiva distinta, que no sea una vuelta al pasado. Y por eso se esperan ajustes en la estructura de la administración y en las políticas públicas, para cumplir con el ofrecimiento de ejercer un gobierno eficaz y democrático. Los diagnósticos sobre lo que hoy es el país son duros, pues señalan que el Estado mexicano está debilitado en sus tareas primordiales y desde sus propias instituciones, como lo cita Carlos Rojas Gutiérrez. Plantea, por ejemplo que la Presidencia de la República pasó a ser un órgano de gobierno omnipresente y todo poderoso, incluso con signos de autoritarismo en diversas épocas, a ser una instancia sin respeto social, burocrática, sin capacidad de interlocución con los otros poderes y con las organizaciones sociales.

Las primeras pautas de esta nueva fase de gobierno pasan por reformas que pondrán el acento en la transparencia, con la rendición de cuentos y el combate a la corrupción.

Al mismo tiempo se comienza a romper con algunos mitos que tienen que ver con la legislación laboral, más tarde se ajustará la ley en materia energética y sin duda lo que hoy se conoce de Comunicación y Transportes, pasará a ser una dependencia dedicada a la infraestructura.

Existe un compromiso para ajustar el tamaño del Congreso y ojalá ocurra. Pero también anticipan los expertos que para una más efectiva estrategia anticrimen, debe pensarse ya en la creación de un Estado Mayor Conjunto, con un mando civil o no, que asegure además la “Interoperatividad” entre la Sedena , la Semar y las policías federales y estatales, como dice la analista S. Azt. Ya se verá.

Y recordemos: “Un pueblo sin poesía es un pueblo sin alma: una nación sin crítica es una nación ciega” (Octavio Paz).

En Veracruz quedó probada la capacidad del mandatario estatal, Javier Duarte de Ochoa, al convocar a su gabinete a incrementar las acciones de beneficio social. En la administración pública todos debemos trabajar más para todos, vamos a tener mayores resultados porque vamos a redoblar el paso. Todos estamos comprometidos con la prosperidad”

El titular del Poder Ejecutivo destacó que en la entrega del II Informe de Gobierno, la administración estatal rendirá buenas cuentas ante los veracruzanos que siempre esperan mayores y mejores resultados del servicio público que en Veracruz se profesionaliza cada día más para ser más eficiente.

“2012 es una año de grandes resultados para los veracruzanos. La atracción de inversiones, la generación de empleos, los apoyos a la micro y pequeña empresa, entre otras acciones, se traducen en mejores condiciones de vida para la sociedad.

Ha sido un año de trabajo intenso, de mucha colaboración y coordinación entre los tres órdenes de gobierno para responder de manera efectiva a las necesidades de la población.

 

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