DE IDA Y VUELTA Que susto tan espantoso acabamos de pasar los mexicanos, las alzas periódicas a las gasolinas no han sido nada comparadas con la perspectiva nada trivial de quedarnos sin un diputado, pero no cualquier diputadillo, sino el …
DE IDA Y VUELTA
Que susto tan espantoso acabamos de pasar los mexicanos, las alzas periódicas a las gasolinas no han sido nada comparadas con la perspectiva nada trivial de quedarnos sin un diputado, pero no cualquier diputadillo, sino el insigne diputado federal Martí Batres que se sintió Gasparín y rompió un cristal del Salón de Protocolo. Dicen que este joven aprendiz de fantasma venía todo turulato después de arduas sesiones de Angry Birds en Facebook con su Ipad y que ya medio cansado y mareado de tanto jugar, con un pasito tun tun de zombie arremetió contra el vidrio con la frente y lo rompió. De inmediato se activaron las alarmas de la Corte y el Presidente del Congreso declaró un receso: “El que no tenga nada importante que hacer que salga a echarse el chisme de Batres”… sólo salieron 494 diputados, de los otros seis sólo se supo de tres que no salieron porque estaban dormidos en sus curules y los otros tres dicen que andaban de comisión.
“Estoy bien, estoy bien”, se le oyó decir a Batres mientras los paramédicos le aplicaban la cuenta de protección. Estos perredistas siempre se me han hecho medio chuscos y entre las brozadas del mechacorta Noroña, las cotorreadas de Pancho Cachondo y ahora el traspié de Martí Gasparín Batres, ya hay material suficiente para hacer un video recopilatorio de las mejores bromas, caídas y golpes perredistas.
En medio de esto me entero que ya se terminó septiembre y le doy la bienvenida a uno de los poquitos meses del año en que los mexicanos no festejamos gran cosa a nivel nacional pues el mentado Día de la Raza pareciera que lo festejamos a fuerza. Dos o tres eventitos por allí que ni siquiera dan suficientes notas periodísticas para ocuparnos. También está el 2 de octubre que dicen no se olvida pero eso no es festejo sino más bien recordatorio y párele de contar. Mes insípido que ni puentes tiene. En cambio noviembre… ahh! Ese sí que sabe ser un mes; arranca con un puente enorme para recordar a los difuntos y luego, después de los tamales y las calaveritas de azúcar sin habernos quitado la transpiración etílica, festejamos la Revolución. En suma, octubre no es más que un mes perdido en una dimensión oscura, alterna y paralela que sólo sirve para agarrar coraje para entrarle al fin del año.
Claro, octubre tiene sus lunas y la Serie Mundial de Beisbol, pero eso es algo universal que no podemos presumir como algo íntimamente de la idiosincracia mexicana. En casa de éste su Lobo Estepario se utiliza gran parte de octubre para sacar y desempolvar los adornos de Halloween y de Navidad (bastante naquitos se me hacen los adornos pero qué le voy a hacer, a los chamacos les gustan), que se utilizan hasta la saciedad. Cierta vez colgamos en el balcón un muñeco inflable de calavera para Halloween y como es un desperdicio tenerlo sólo unos cuantos días, ahí se quedó en el balcón sufriendo fríos y la lluvia hasta que llegó la navidad y le pusimos su gorrito de Santa Claus; lo bajamos hasta febrero y sólo porque nos dio lástima que el pobrecito iba a pasar solo el 14 de febrero.
Este mes de octubre será recordado por algunos en Veracruz, algunos bien y otros no tanto. La barredora seguramente llegará pronto al ORFIS en donde ya se debe haber sentado el Contador Antonio Portilla Vázquez. De Subdirector para arriba ya debieron haber entregado, voluntariamente, la renuncia, para que el nuevo equipo pueda trabajar adecuadamente. Ese equipo de trabajo podrá ser la diferencia entre hacer bien la labor o encontrar un ORFIS patasparriba y dejarlo igual o peor. Los que salen tendrán un octubre negro, algunos se habrán movido con antelación y habrán logrado que no les pidieran la renuncia, otros ya tienen un espacio asegurado en otros puestos pero algunos se quedarán en la banca. Pero mientras son peras, la espera desespera a muchos. Lo que más quisiera es que ese Organismo, encargado de la transparencia realmente fuera una caja de cristal y que los cristales estén tan limpiecitos como el que rompió de un frentazo Batres, sólo así se podrá confiar realmente en el ORFIS. Tienen por delante la labor de consolidar la imagen del Organismo, esperemos que de la mano de Portilla se logre.
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