Raymundo Riva palacio en La Razón comenta en su PRIMER TIEMPO: >>Los compadres pierden las formas. Menuda la sorpresa que se llevó el coordinador de la fracción priista en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, cuando leyó en los …
Raymundo Riva palacio en La Razón comenta en su PRIMER TIEMPO: >>Los compadres pierden las formas. Menuda la sorpresa que se llevó el coordinador de la fracción priista en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, cuando leyó en los periódicos electrónicos que sus correligionarios en el Senado habían cambiado la posición sobre la transparencia sindical, que habían rechazado los diputados al aprobar la Reforma Laboral sin que el coordinador priista en la Cámara Alta, Emilio Gamboa, lo informara de la marcha para atrás. Gamboa, un viejo zorro de la política, aprovechó el silencio de Beltrones para que horas después de que llevó al PRI a sumarse al PAN y al PRD en eso de la transparencia, lo vendiera en los medios de comunicación como una gran victoria del Senado, en una jornada donde, rascándole un poquito, se vio que panistas y perredistas, que juntos eran más que los priistas, hincaron al PRI y lo obligaron a jugar en sus términos. No son, por cierto, los términos que tenían los diputados priistas en mente cuando enviaron la reforma al Senado, y que se las devolvieron empaquetada en una bomba de tiempo. Se enteraron como Beltrones por los periódicos y se enfurecieron. Gamboa no los alertó sino que se las dio como un hecho consumado. Beltrones, que es su compadre hace décadas, reaccionó. Primero, para calentar motores, dijo que la reforma laboral ya no era producto de la Iniciativa Preferente de Calderón, por lo cual le quitó al Presidente parte del lustre de la medalla que se quiere colgar con ella. Luego, ya encarrerado, les dijo a los senadores y a quien quisiera oírlo que ni se emocionen. Que la iniciativa puede salir, pero que también puede no salir. Que puede congelarla o que puede acelerarla. Al compadrito le está reclamando públicamente su comportamiento político con él y con sus colegas en San Lázaro. Por lo tanto, que sufra un poquito. Beltrones no come lumbre, pero tan zorro como Gamboa, quiere que las cosas salgan, pero no al ritmo que le marquen.
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