Un necio instruido es más necio que un ignorante (Moliere) La decisión de poner fin a gobiernos encabezados por un militar resguardó al Ejército mexicano, durante seis décadas, del peligroso juego del poder. Se limitaban a proponer con discreción y …
Un necio instruido es más necio que un ignorante (Moliere)
La decisión de poner fin a gobiernos encabezados por un militar resguardó al Ejército mexicano, durante seis décadas, del peligroso juego del poder.
Se limitaban a proponer con discreción y disciplina al presidente electo, los candidatos para ocupar la Secretaría de la Defensa Nacional.
Hoy por lo visto, la disciplina está rota y las ambiciones desbordadas.
Algo sucedió a lo largo de estos seis años en las entrañas de la institución que al mismo vemos a generales acusados de estar involucrados con el crimen organizado, que a oficiales de alto rango recurriendo a tácticas propias de un Fouché para ocupar el máximo cargo al que pueda aspirar un militar.
¿Qué le hizo daño al ejército? Sin duda, haber sido utilizado como protagonista en la lucha contra el narcotráfico.
Las acusaciones de la PGR contra el general Tomás Ángeles han carecido de contundencia y sistematización. Su aprehensión parece responder más a causas de naturaleza política que penales.
La guerra contra los cárteles parece haber convertido la Secretaría de la Defensa Nacional en un cargo estratégico. Y lo es, sin duda, por formar parte de la seguridad nacional.
Por algo, el general secretario Galván reunió en días pasados a 24 generales de división, para ordenarles anteponer los intereses nacionales por encima de los personales, y precisarles que la sucesión en el mando de la Secretaria de la Defensa Nacional corresponde al presidente electo, punto.
La descomposición de las convicciones castrenses coinciden con la efervescencia política producida por el conflicto poselectoral que atiza el PRD.
Las piezas del complejo engranaje que le da movimiento al modelo político mexicano siguen acomodándose, sobre todo en esta etapa de transición en la que hace falta la certeza de os resolutivos de los tribunales para descartar de una vez por todas la reaparición del fantasma de la parálisis política de hace seis años.
Al interior de las fuerzas políticas del país los temas que las ocupan tienen distintos alcances.
En el PRI se mantiene la expectativa sobre el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial dela Federación (TEPJF) sobre la calificación presidencial y sobre el escenario posible y probable de que éste ocurra antes del 1 de septiembre, cuando el presidente Felipe Calderón deba presentar su sexto y último informe de gobierno.
En cuánto ocurra, también deberá definirse la integración del nuevo gabinete, que en su composición deberá responder a las expectativas de que el que viene será una administración que gobernará con eficiencia.
El maestro Cesáreo Morales, filósofo de altos vuelos y uno de los que mejor entienden el sistema político mexicano, recientemente publicó un ensayo en la revista Examen en el que ubica el papel del priísmo en su vuelta al poder tras el ejercicio democrático de los votos.
“No es el momento de triunfalismos ni de fanfarrias, sino de responsabilidad”. Añade el pensador jalisciense que sin el eje de la responsabilidad “la democracia se desmorona y la política se extravía en la ambición de nada y en el laberinto de un poder que destruye sin crear”
De lo que se trata, dice, es de asumir que el poder no está a disposición de nadie.
Para la vuelta del PRI al poder se avecina una prueba, lanza, y explica que se trata de la integración del gobierno y sus equipos.
Y pregunta; ¿Será una feria de repartición de cargos y de cuotas? ¿Un lujo de frivolidades? ¿O se aceptarán a propuestas que vienen de más lejos, las que esperan los ciudadanos de un partido que regresa a Los Pinos y que afirma que afirma que sabe gobernar?
“Este primer acto está a la vuelta de la esquina y, dependiendo de las decisiones que se adopten, el partido en la política lo resentirá, para bien o para mal.
Andrés Manuel López Obrador necesita un psiquiatra electoral, más que un consejero político-electoral. El tabasqueño va por la vida exigiendo lo imposible y mostrando la terquedad desmedida de sus ambiciones políticas. Tal vez el “MesíasTropical” sufra de síndrome de un ciudadano de Guadalajara; si no gana, arrebata. El camino que le queda es consultar al psiquiatra.
El TEPJF ya dictaminó la conformación de la Cámara de Diputados. Serán 208 priístas; 114 panistas; 100 perredistas; 33 del PVEM; 19 del PT; 16 de MC y diez de NA. Para la aprobación de leyes con dos partidos mayoritarios o una coalición PRI-PVM-NA, se alcanza el 51%. Para reformas constitucionales se requiere al menos de dos partidos mayoritarios y otros minoritarios, por lo menos tres de las fracciones.
Lo interesante es que los coordinadores de las fracciones del PRI, Manlio Fabio Beltrones; PAN, Luis Alberto Villarreal, y PRD Silvano Aureoles, ya trabajaron y se conocen como compañeros senadores de la saliente legislatura, los cual facilitará el diálogo y los acuerdos.
En el Senado, la composición quedó con 52 priístas; 38 panistas; 22 perredistas; 9 del PVEM, 4 del PT; 2 del MC y uno del NA. Para lograr mayoría simple y aprobar leyes se requiere de 84 senadores por tanto se precisa de alianzas entre los partidos mayoritarios y los minoritarios.
Aquí, los coordinadores del PRI, Emilio Gamboa; PAN, Ernesto Cordero y PRD, Miguel Barbosa son de perfiles negociadores, en los cargos que han desempeñado, por lo cual también se precia un clima de acercamiento entre las fracciones.
Entre los analistas ya se habla del futuro gabinete, se aprecia que tendrá una pluralidad de la que carece el actual.
La gobernabilidad habrá de construirse y diseñarse desde el legislativo. La pluralidad llegó para quedarse, falta diseñar las nuevas reglas del juego que eviten que se paralicen una vez más los acuerdos que el país requiere.
¡Una buena noticia! El gobierno del veracruzano Javier Duarte de Ochoa, es hoy ejemplo a seguir, pues es el primer mandatario que logra en su administración esclarecer cinco de nueve crímenes cometidos contra periodistas.
En lo que va del sexenio han sido asesinados 67 periodistas en todo el país y otros 14 están desaparecidos y nadie sabe de los responsables. Por eso, es muy buena noticia que las investigaciones de la Procuraduría de Veracruz, dirigidas por Amadeo Flores Espinoza, lograran esclarecer, tras la captura del cártel de Jalisco Nueva Generación, a los presuntos autores de los homicidios de cinco periodistas y de otros 33 crímenes.
Ojalá y en el ámbito federal los expedientes no vayan a parar a la congeladora. Por lo pronto, un sincero reconocimiento para Javier Duarte de Ochoa. ¡Enhorabuena! hay lugar para el optimismo.
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