Miércoles, 26 de Noviembre de 2014

VIOLENCIA SIN FIN

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Un político piensa en las próximas elecciones: un estadista, en las próximas generaciones (James Freeman Clarke)

¿Será cierto? ¿El enojo social es medible? Para mí es evidente pues sí, aunque también suele confundirse con la frustración, el desaliento, una insana intención de revancha y otros sentimientos negativos. La psicología define muy bien los sentimientos negativos y no los califica necesariamente como equivocados. Cuando éstos encuentran fuerzas motrices transformadoras, son al revés, escapes eficaces que de no liberarse acabarían por dañar al ser que los experimenta.

Más en términos grupales, si el gobierno, o mejor dicho la jerarquía en el poder, no sabe o no quiere abrir válvulas de escape, la primera de ellas la justicia.

¿Hacia qué pueden conducirnos esos sentimientos? Pues a cualquier acto que entonces las jerarquías se encargarán de calificar de barbarie, de antisociales y naturalmente ilegales.

Por encima de esta aparente contradicción, orden vs desorden hay que aceptar que históricamente todos los estallidos sociales han empezado así. Las referencias a la sociedad enojada, tema de esta nota, es simplemente con la pasividad de las autoridades ante la violación más cruda al derecho de todos. Ni siquiera los revoltosos guerrerenses, que son muchos, llegan a tener peso comparativo.

No esperemos pues que se actúe con enérgica autoridad como no se ha hecho ya por largos tiempos, demoras temerosas que lo que han logrado es un agudo empeoramiento de la situación. Una terrible prueba de ello es la amnistía que a los sediciosos, terroristas, amotinados y demás de la CETEG de Guerrero le acordó Gobernación ¡La ley no se negocia! Un día los acusan por gravísimos delitos contra la existencia de la nación, se negocia la ley infringida y los perdonan.

Alguien, algunos o muchos, andan enojados. Son muchos los acosos a los que el pueblo está sometido para adicionalmente seguir viendo como una de las lacras mayores de nuestros tiempos, la impunidad sigue siendo la reina de las conductas antisociales. El país, aún con lo que se vive, es enormemente mayúsculo en lo moral y material. Sí, qué bueno que el diálogo prive, siempre y cuando no sea en agravio de los intereses de otros, no como derrota de la legalidad.

Vive, pervive y sobrevive la impunidad. No es cosa de sólo prudencia, tolerancia o mesura.

Y cambiando de tema, imagino que todos los padres y madres, creyentes y no creyentes, compartimos una íntima petición a Dios o a la vida, morir ante que mis hijos y cuando ya no me necesiten.

Debiera haber una ley universal que lo garantizara, una norma suprema, un principio inalterable.

Que la vida lleve en sí misma a la muerte no es tan grave. Una vida eterna en el mundo sería una carga demasiado pesada. Tras cierto tiempo morir debe ser un alivio.

Pero que el ser humano lleve en su mano la posibilidad de acabar con la vida de otro es un error, una equivocación del orden.
Debería existir el rayo atento, poderoso y determinante, que detuviera la mano que está por arrebatar la vida, o una voz de trueno, un relámpago de justicia, que contuviera la ira, el arrebato, el cinismo criminal. Incluso en la noche más oscura, en el lugar más solitario debería haber una sentencia paralizante que impidiera el homicidio. Pero aquí estamos en un mundo a solas, donde la barbarie reina y despliega sus coronas, donde la carencia de respeto por la vida puede arrancarla, donde la violencia puede imponerse las más de las veces mediante la cobardía de las armas.

Cunden los homicidios por deformación, por afición, por maldad, por ambición, por un puñado de monedas.

Estamos en un mudo de soledades. Nadie tan solo como el que siente la amenaza de la destrucción frente a una mano armada. Perder a un ser querido es soledad también.

Que el dolor no vuelva a matar. Cada quien elige la actitud. El rencor no debiera ser opción. Quizá el perdón renueve. Y a partir de la convicción de cada uno, la fe que vuelo muy por arriba de la estupidez que arranca la vida.

El tiempo es aire. Pasa enfundado en transparencia. Va curando heridas, alejando el momento del dolor, aunque la ausencia permanezca. Que todos los que han fallecido en este entorno de violencia sean capullo para siempre en los corazones de quienes los aman. Flor de consuelo, que se abra para liberar emociones y seguir alentando la buena obra que justifica la vida.

Y recordemos: la soberbia no es grandeza, sino hinchazón (San Agustín).

Es sabiduría popular, los niños y los borrachos dicen siempre la verdad por eso todos le creen a Granier que tiene un amplio y exclusivo guardarropa y por lo menos casas en Cancún, DF, Villahermosa y Miami, ni cómo ayudarlo a confesión de parte, relevo de pruebas en tanto, siguen las investigaciones sobre el uso de recursos públicos en Tabasco.

Quien no para y anda en sus permanentes giras por la geografía estatal, Javier Duarte de Ochoa. Inauguró en el norte obras de beneficio social en Gutiérrez Zamora, Tamiahua, Naranjos, Amatlán, Tantoyuca y Papantla, donde fue recibido con afecto por las familias beneficiadas en los rubros de educación, pesca, comunicaciones y seguridad, contando con el solidario y decidido apoyo de todos los mexicanos Enrique Peña Nieto, para hacer realidad estas acciones del programa “Adelante” bandera de su gobierno que estimula la participación ciudadana y el concurso de los tres niveles de gobierno.

Quién apareció en reunión con agentes municipales de Santiago Tuxtla, el senador José Francisco Yunes Zorrilla, precisó que desde el Congreso de la Unión trabaja al lado del mandatario estatal, para generar acciones que mejoren la vida de los habitantes de los Tuxtlas y de todo Veracruz. Reconoció “Ninguna política pública, programa de gobierno o acción legislativa tiene sentido si no se percibe en los bolsillos de las familias veracruzanas, por tal motivo trabajemos para tener en el estado una vida más digna y de mayor confort”
O sea, pues, enhorabuena, hombre.

Francisco Cabral Bravo

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