Jueves, 20 de Junio de 2013 |

Voy y vengo

DE IDA Y VUELTA Por Atticuss Licona Si esa vulturnosa mujer (según cuentan se le han hecho estudios y se determinó que sí es mujer) anquilosada en el Sindicato de Maestros apreciara a las Sirvientas, sabría que no sólo son …

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DE IDA Y VUELTA

Por Atticuss Licona

Si esa vulturnosa mujer (según cuentan se le han hecho estudios y se determinó que sí es mujer) anquilosada en el Sindicato de Maestros apreciara a las Sirvientas, sabría que no sólo son las mandamás del hogar, sino incluso la dueña de gran parte de las quincenas y el equilibrio mental de cuanta alocada esposa hay en este país.

Menos mal que el SNTE nunca ha tenido aspiraciones protagónicas entre la sociedad, pues le viene valiendo una semilla de mostaza lo que la sociedad pueda llegar a pensar acerca de sus actividades -salvo cuando se trata de desligarse del CNTE porque dice la Gordillo que hasta entre los perros hay razas-. De no ser por esa casi aspiración anacoreta del SNTE también tendríamos que fletarnos los agónicos comerciales tipo SITATYR en que una voz amelcochada nos informaba a los cientos diez millones de mexicanos que unos cuantos babosos sinquehacer se iban a dar un encerrón en uno de los mejores hoteles de Mazatlán donde celebrarían su milésima convención nacional.

La Gordillo es más reservada en esos aspectos y no informan, prefieren irse casi de escondidas a ese lugar espantoso que es Cancún a trabajar en su Convención. En la última que tuvieron, la angelísima mujer se aventó la puntada de decir que en el SNTE no hay lugar para líderes morales ni secretarios vitalicios y -¡agárrese!- que no aspiraba a ser Secretaria de Educación pues ella no quería ser sirvienta de nadie.

Una vez dicho esto, la damita se ciscó en el mar y fue una cosa espantosa, el cúnico pandió y todos los turistas se pusieron en alerta máxima. Ya están llegando las fuerzas de Greenpeace a limpiar el tiradero pero no son muchos los que le quieren entrar a limpiar la deyección que escanció la señora. Y es que tiene unas formas tan bonitas de decir las cosas, con ese gracejo tan gentil, tan bella ella.

Además, lo que seguramente le hizo que se le soltara el cuerpo a la señora fue la sensación de que la están empujando a dejar el hueso que con tanto amor y dedicación ha conservado, pues es precavida y previsora. Hasta la fecha sólo ha asegurado un porvenir económico boyante hasta sus próximas siete generaciones, pero quiere dejar todo arreglado de aquí hasta el fin de los tiempos.

Todo el esquema económico nacional se vendría abajo si personas como la inenarrable Gordillo fuera sirvienta. Para empezar habría una disminución drástica y notoria en los divorcios forzados pues qué marido en su sano juicio se atrevería a echarse una canita al aire con una señora tan garra, característica que no se le quita ni con una botella de mezcal de oaxaqueño. Para seguirle no habría dinero que alcanzara, no para pagarle a la candidata a misifús, porque tendría que ajustarse a la tarifa autorizada por el gremio, sino por la forma tan grotesca y funesta que ejercerían nuestro empobrecimiento; y ya mejor ni hablemos de la churria que dejaría pegada con las aplastantes masas de maquillaje que andaría dejando tiradas por el trajín de una jornada.

Mujeres como esa sólo salen a cuadro para revolverme el estómago y hacer que haga entripados. Por esa razón -y sólo por esa- mejor me escapo un par de días del ahogante tráfico de esta ciudad y me voy a otra que es igual de ahogante con su tráfico pero cuando menos es un tráfico nuevo y diferente. Voy al Distrito Federal de entrada por salida para encontrarme con mis raíces troveras, a disfrutar un rato de la voz de Sabina y Serrat, dos pájaros que contraatacan y que ahora se avientan con todo y sus canciones a cuestionar y hacer mofa de Peña Nieto y su ya ilustradísimo caso de lectura pasajera. Ahí les encargo esta ciudad que, aunque me hace pasar muchos corajes, amo, vivo, suspiro y añoro cuando me voy y vengo. Y si alguien ve en estos días a Elízabeth Morales dígale de mi parte que ya no veo las horas.

Cualquier comentario de esta servicial columna, favor de enviarlo a atticusslicona@gmail.com y puede seguir en twitter en @atticuss1910

 

 

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